Las guerras de verdad ya no se ganan con bombas sino con comunicados: algo así debió pensar el Departamento del Tesoro estadounidense cuando hace unos días decidió bombardear una pequeña entidad bancaria de un minúsculo país con una noticia que ha provocado un terrible efecto dominó: en pocas horas, y sin que a nadie le de tiempo a defenderse, ha caído un banco, ha ido a la prisión un consejero delegado, se ha tambaleado un sistema financiero y Andorra entera parece bajo sospecha. Las acusaciones deberán lógicamente ser juzgadas, pero da risa que de repente se haya decidido que la capital mundial del blanqueo sea un minúsuculo principado cuando curiosamente la gran banca suiza nunca ha tenido que responder de ser un refugio para los evasores, los narcotraficantes, y los dictadores amigos. Da risa que se ponga el foco en la BPA y no por ejemplo en el HSBC, a no ser, claro, que sea porque uno de sus ex consejeros es ahora ministro del gobierno de Cameron.. Da risa que el sheriff global de lecciones sobre transparencia cuando tiene dentro de su terriorio un paraíso fiscal, en Delaware, donde por cierto operan centenares de filiales de las empresas de nuestro Ibex35. Y es grotesco que el primer banquero detenido en el mundo, linchado con total impunidad por la turba mediática, sea de repente de un banco andorrano y no, por ejemplo, de Lehman Brothers. El efecto colateral de los disparos del sheriff ha sido un menosprecio hacia Andorra, un país al que ahora demasiados cínicos le quieren dar lecciones cuando lo único cierto es que su gobierno ha actuado con una celeridad que ya quisiera para sí Suiza, Estados Unidos o esta España que cuando se trata de Bankia mira para otro lado. Y es que Andorra necesita menos lecciones y más respeto, y los que la acusan de manera ignorante de ser un invento o un narcoestado deberían tomarse la molestia de ir a visitar este país pequeño pero maravilloso y descubrirían así muchas cosas sorprendentes. Por ejemplo, que Andorra existe desde hace 1200 años y tiene un sistema político autóctono y muy curioso, vertebrado a través de sus parroquias, un modelo de gobierno cercano y local. Que se ha adecuado a una velocidad inédita a las exigencias de la OCDE de transparencia bancaria, en un esfuerzo sin precedentes en el mundo. Que sus niveles de delincuencia estan entre los más bajos del planeta. Que gracias a Andorra el catalán ha sido hablado en la ONU y tiene estatus de lengua estatal. Y que sus impresionantes e inigualables montañas son uno de los grandes tesoros paisajísticos de Europa. No puede ser que un comunicado emitido desde un despacho desde más de 7000 mil quilómetros al dictado de oscuros intereses destruya una comunidad vertebrada desde hace siglos. No nos engañemos, a Andorra no se la ataca porque sea corrupta sino sencillamente porque es débil y no tiene nadie que la defienda. Al menos que sepan que no los dejaremos solos.

Yo soy andorrano.

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